El Mulsum fue muy famoso en la antigüedad. En su elaboración se utilizaba miel, con el objetivo de producir una segunda fermentación, endulzar de ese modo el vino y aumentar su graduación.

Muchos autores nos hablan en sus obras de la importancia de este vino en las mesas del Imperio. Habitualmente se utilizaba para acompañar el aperitivo previo a los banquetes.

La cena comenzaba con un aperitivo, en el que se saboreaban principalmente quesos y frutos secos, entre otros productos ligeros. El mulsum siempre acompañaba este momento, sirviéndose templado o caliente. Su consumo fue tan generalizado que el aperitivo, que comúnmente recibía el nombre de "gustatio", llego a conocerse popularmente como "promulsum".

Tras la gustatio comenzaba la "primae mensae", donde se consumían diferentes platos. El plato principal de la prima mensae era la "caput cenae".  

La cena concluía con el postre ("secundae mensae"), durante la que en ocasiones volvía a acompañarse con un poco de mulsum.

Notas de cata

Vino tinto color rojo picota de capa alta; en nariz intenso y con notas a miel e higos secos, en boca es intenso y persistente con un gran sabor a miel de encina, pimienta y frutos rojos.

Maridaje

Por las características del vino y de la cocina romana (la utilización casi constante de lo dulce, lo salado, lo agrio y lo picante en casi todos sus platos) hace que se pueda beber desde el aperitivo hasta el postre.

En este sentido, su uso en maridaje puede darse por complementación, y el maridaje por contraste, que es donde el sabor de platos, como en los salazones, resaltan al combinarse.

 

En este sentido, recomendamos su maridaje con Aves de caza y pescado azul y carnes rojas aderezados con salsas dulces, especiadas ó incluso algo picantes (chutneys), además de jamones y cecinas, ensaladas agridulces, salazones tradicionales (anchoas, maruca, mojama, bacalao en salazón). Es un complemento perfecto para quesos tiernos y cremosos, e incluso fuertes como el de cabra.