El Vino en Roma

En la antigua Roma, el vino adquirió una importancia fundamental, no solo desde el punto de vista agrícola y de consumo, sino principalmente desde el punto de vista social.

Los Romanos desarrollaron el arte de la viticultura a partir de la introducción en la Península Itálica de esta producción por griegos y etruscos. Adquirieron mucha fama en la antigüedad los vinos de las actuales regiones de la Toscana, el Véneto o Lombardía. El vino procedente de estas  zonas fueron consideradas como los de mayor calidad por los propios romanos.

La producción del vino en la Península Ibérica fue introducida por los griegos, aunque el desarrollo de los viñedos y su proliferación se produciría durante la república y sobre todo durante el Imperio Romano. La red de calzadas y el control sobre las vías comerciales marítimas, hizo que el comercio del vino (entre otros productos), se extendiera por todo el mediterráneo.

Estrabón ya hablaba de la belleza de los viñedos de la Bética en su obra "Geografía". Una de las zonas mas fértiles se localizaba en el entorno de Ceret (antigua Jerez de la Frontera).

El vino en Roma, que inicialmente estaba muy relacionado con actos religiosos o usos medicinales, fue poco a poco democratizándose y su uso se estendió a la mayoría de las mesas de las familias con cierto poder adquisitivo.

Los romanos siempre rebajaban el vino con agua. Templada o caliente en invierno y a temperatura ambiente o fría en verano.